El pin parental suena fatal.

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Si, el pin parental suena fatal, parece como si los hijos fueran una propiedad, móviles o cuentas bancarias, que alguien puede bloquear. Puede que, lo que se haya dicho estos días sea cierto, los hijos no son de los padres, dado que no son objetos, sin embargo desde que soy madre he tenido que tomar muchas decisiones a cerca de «mis hijos» (lo cierto es que para no ser de nadie, solemos decir mucho lo de «mis hijos»  o  «nuestros hijos»). Desde que nacieron he andado una gran travesía y eso que el mayor sólo tiene 5 años, dar el pecho, que duerma en nuestra cama, educarle en nuestras creencias, no llevarlo a la guardería o incluso llevarlo al colegio mas tarde de lo normal. Todas estas decisiones las he tomado intentando obviar lo que los demás piensan que es lo mejor para Caleb y centrarme en lo que su padre y yo creemos que es lo mejor. Porque al fin y al cabo nadie le quiere más que nosotros y no solo eso si no que nadie le conoce mejor que nosotros, eso es un hecho.

Puede que este artículo llegue algo tarde, ya pasó la polémica, aún así llevo tanto tiempo digiriendo lo que se dice del pin parental por un lado y de lo que se dice acerca de que nuestros hijos no son nuestros.Creo que el debate se ha vuelto poco orgánico, quiero decir, que los hijos parecen personas que llegan solitarias al mundo, que los padres son un trámite y la familia algo inevitable. Nuestras decisiones como padres puede que a veces sean acertada sy otras no, pero sin duda por norma general se hace con la mejor intención.

Quienes somos como padres

Para que entendáis mi postura tenéis que conocernos mejor. Somos cristianos, creemos en Jesús y en lo que él hizo y hace por nosotros cada día. Para nosotros no es sólo un accesorio, es lo más importante de nuestras vidas, no sabría como explicaros en profundidad lo que significa para nosotros, pero lo que puedo deciros es que es el amor hacia nuestro Dios lo que guía nuestros pasos, pensamos realmente que es lo mejor que nos ha podido pasar, sinceramente. Es tanto así, que se lo hemos transmitido a nuestros hijos voluntariamente muchas veces, pero también involuntariamente.

Recuerdo el primer día de colegio de Caleb, yo estaba asustada, porque había pasado mucho tiempo a su lado y ahora tenía que salir al mundo y confiar en que el se desenvolvería bien. Así que, con la corazón en la mano, le dije que si en algún momento se sentía mal o se sentía asustado, sólo tenia que recordar que Jesús estaba con él. No para lavarle el cerebro, no para convencerlo de nada. Sólo era lo que yo pensaba realmente, lo creía, lo creo y quería que el lo creyese también, por amor.

Como actuamos con nuestros hijos

Caleb no vive en una burbuja y nunca ha sido nuestra intención que así fuera. Hemos intentado responder a todas sus preguntas, con honestidad y verdad siempre siendo claros con lo que pensamos y respetuosos con la forma de pensar de otros. Os puedo poner el ejemplo del Halloween, una festividad que hemos tenido por todos lados este año, sin ir mas lejos justo el parque que está frente a nuestra casa se convirtió en el pasillo del terror, desde la puerta de mi casa se veía un hombre ahorcado. Como os podéis imaginar Caleb veia a los niños y quería ir a la fiesta y le tuvimos que explicar nuestro punto de vista y porque no nos gustaba la fiesta. Gracias a Dios en el cole de Caleb no celebraron el Halloween, pero se que hay otras cosas que hacen que va en contra de nuestras creencias. Como por ejemplo el Yoga, o el mindfullnes, son cosas que para las profesoras son inofensivas pero que va en dirección opuesta con lo que creemos y en esa situación yo me he visto atada de pies y manos.

Que tiene que ver esto con el pin parental

Para mi está claro que hay muchas cosas que se nos van a escapar, no podemos mantener a nuestros hijos aislados. Sin embargo me gustaría poder decidir que cosas son buenas y que cosas no lo son tanto. Esto va muy en sintonía con mi opinión sobre el  Homeschool, el sistema no es para todos igual, la idea de que todos tenemos los mismos padres y partimos de la misma base social es una falacia total.  Decir que un niño va a ser un intolerante porque sus padres no le dejan ir a las clases extracurriculares es una mentira y una demagogia.

En nuestra casa, la sexualidad no es un tabú, mis hijos aun pequeños no serán unos ignorantes o unos intolerantes por no ir a las clases que se puedan proponer que no sean de nuestro agrado. Al contrario, como ya hemos dicho antes, nadie conoce mejor a nuestros hijos que nosotros mismos y nos gustaría poder educar a nuestros hijos, dialogar, escucharlos y buscar respuestas que se adecuen a su forma de ser y de sentir. Exponer nuestro punto de vista, está claro que desde nuestras creencias, como todos ,porque todos creemos en algo, ya sea en Dios o en que Dios no existe y toda la base de valores que infundes en tus hijos va impregnada de esa creencias. No eres un lava cerebros por eso, sólo buscas lo mejor para tus hijos. Buscas guiarles hasta llegar a la vida adulta donde ellos tendrán que decidir que les sirve y que no. Mientras, vale, los hijos no son de los padres. Pero los padres siempre serán de los hijos. Como digo yo «Caleb, Miriam, yo siempre seré vuestra madre» Sería horrible despojar de ese derecho a los hijos, el derecho a ser guiados, valorados como personas y como hijos dentro de un entorno familiar saludable.

Como os decía el pin parental suena fatal, pero pienso que debería ser más obvio, mas natural dejar que los padres se responsabilicen de sus hijos. Que sepamos quien les da clase, que cosas enseñan y decidir con toda información que hacer. Claro que no debe haber censura, pero por parte de nadie.  Los profesores no serán nunca totalmente imparciales, como anécdota os cuento que una de mis profesoras en el instituto repartía las gomas de borrar del partido de ERC y lo bueno es que yo estaba de acuerdo, pero entiendo que hubiese a quien no  le pareciera bien. Las clases se pueden dar, pero debería ser libre la elección de asistir o no. A veces puede que sea por el contenido,por el ponente de la clase o incluso por el enfoque que se pueda dar.

En conclusión

Quiero ser para mis hijos, algo más que un puro trámite, quiero ser quien guie sus pasos, aunque despué elija otro camino. Quiero poder tener la oportunidad de hablar con mis hijos de mis creencias sin ser boicoteada por el colegio. No quiero que le digan a mi hijo que su madre es una «retrograda» una  » antigua» o una » intolerante» sin que conozcan mi realdiad. No quiero estar atada de pies y manos en algo que es tan importante para mi como la educación de mis hijos. No quiero que se de por hecho que si no se lo enseñan en el cole en mi casa jamás se hablará del tema, cuando en realidad queremos poder hablar con nuestros hijos de forma clara.

Por todo esto, no me gusta el pin parental, pero no por la función que cumple. Si no porque creo que que las escuelas intentan suplantar responsabilidades que deberían tener los padres. Entiendo que en el colegio se aprenda la convivencia el respeto y la educación. Aunque sigo creyendo que los valores, la moral y la ética son temas fundamentalmente propios de los padres, que somos quienes conocemos a nuestros hijos, que valoramos quienes son en el mundo y cuáles son sus inquietudes y desafios. Con esto no infravaloro el trabajo profesional, lo que hago es valorar el trabajo que hacemos como madres y padres.

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Lidia Moreno

Lidia Moreno

Escribo, investigo y divulgo todo lo que tenga que ver con el mundo infantil. Especializada en literatura infantil y juvenil ¿Quieres trabajar conmigo?¡Mándame un correo!

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