Siempre hemos querido que nuestro Canijo fuera lo más autónomo posible, dentro de sus capacidades y su edad. Por eso hemos intentado darle siempre las herramientas necesarias para que lo fuera. Ya desde muy pequeñito empezó a elegir la ropa. A ayudarnos a poner la mesa y a que realice ciertas tareas del hogar aptas para sus tres añitos. Sin embargo algunas veces el Canijo ha querido hacer cosas que por mucho que el quiera no puede hacer. Un ejemplo de esto es el tirar la basura. Las primeras veces insistía en llevar el la bolsa de basura, que sin duda pesa más que él. Nuestro primer instinto fue decirle que no podía, pero hasta que no lo comprobó por él mismo no se dio por vencido. Y eso en realidad fue lo mejor ya que se dio cuenta de que tenía (por ahora esa limitación) y  lo mejor de todo es que descubrió que aunque no podía con la grande si podía coger la bolsa del cuarto de baño que es más pequeña. Y para mi es una maravilla, ver la confianza que gana día a día en si mismo. Como él mismo se cree capaz de hacer de todo. Todo un potencial escondido dentro de este pequeño Canijo.

Las jirafas no pueden bailar, de Giles Andreae. Un pop-up precioso con mucho movimiento y dibujos coloridos que divierte y sorprende a la hora de abrirlo. Su letra escrita en verso nos endulza el oído a la hora de leerlo y nos transporta a la selva y a su sonido.
Chufa la protagonista de la historia es una jirafa que quiere bailar en
 la fiesta que se celebra todos los años en la selva, pero todos se burlan de ella. Sin embargo descubrirá que a veces no se trata de lo que los demás dicen de ti, si no de lo que tu eres capaz de hacer. Por que todos somos diferentes, eso no significa que haya unos mejores que otros, si no que todos podemos bailar una música distinta.

Es enriquecedor para mi encontrarme cuentos así, que descubran lo bueno de la diferencia. Desde los gustos musicales hasta, las distintas capacidades de cada uno. Que nos recuerde que la confianza está en lo puedes llegar hacer con lo que tienes y trabajar por lo que no tienes aún, en el caso de los canijos. Nos ayuda a ver como a veces los prejuicios pueden paralizar a alguien y no dejarle ver lo que puede llegar hacer. Es aquí cuando la amistad y la gente que nos conoce puede ayudarnos y recordar que lo que los demás dicen de nosotros no es lo que realmente somos. 
Todo esto es algo que hasta los mayores olvidamos, olvidamos que no todos hacemos las mismas cosas. Yo canto fatal , pero hago un puchero riquisimo y eso no determina mi valía. Enriquece a la sociedad, nos hace ser mas tolerantes y nos empuja a tener que trabajar en equipo. Sin embargo cuando no recordamos esto, es cuando dejamos que los prejuicios nos inunden, nos burlamos de los demás y no permitimos que otros crezcan.
Un mensaje como este es importante para los canijos, que ellos sepan que viven en una sociedad diversa, para que los prejuicios no se apoderen de ellos y puedan ver a cada individuo con su potencial. Que ellos mismos encuentren su propio potencial, descubran poco a poco lo que pueden llegar hacer, sin que nadie determine lo que ellos son, mas que ellos mismos. Que puedan encontrar su música y destacar.

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